Seguro cuando escuchas hablar de Aussie la primer ciudad que te viene a la cabeza es Sydney, y claro, lo tiene todo y es lo más, pero yo hice mi research y encontré esta ciudad llamada Melbourne.
Leí miles de foros y blogs, y con cada uno me enamoraba más de Melbourne y me olvidaba más de Sydney. Entonces seguí mi instinto y caí ahí. Pasé mis primeros 4 meses en esta ciudad que quedará grabada en mi corazón para siempre.
Había sacado alojamiento por cuatro días en un hostel en pleno centro, pensé “en cuatro días me acomodo y busco algún departamento para compartir con alguien” JAJAAAA nunca me fui. Me enamoré de la vida de hostel. Conseguí trabajo ahí mismo unas diez horas a la semana para pagar mi estadía haciendo panqueques y a la vez trabajaba en un resto italiano a pocas cuadras.
El hecho de vivir en un hostel para algunos es súper exhaustivo, gente que entra y sale, gente que hace quilombo, sexo en los baños, el bar de abajo que estaba siempre atr, las duchas compartidas, cuartos compartidos.. pero yo lo veía con otros ojos: amigos nuevos, experiencias nuevas, anécdotas nuevas todos-los-días. Volvía de trabajar y siempre había algo para hacer. Siempre alguien estaba ahí sentado listo para ir a explorar algo nuevo. Es que eso tiene Melbourne, de cuatro meses que estuve ahí nunca me sentí parte de una rutina. Siempre había algo nuevo para hacer, algún bar nuevo para escabiar, alguna fiesta que acudir, algún museo que visitar. Y al vivir en un hostel siempre habría buena compañía para cualquier tipo de plan.
En Melbourne me apodaron Josie, y así fue como empecé a presentarme con ese nombre. Ya no era la hija de, ni la hermana de, ni la nada de nadie. Era Josie. Y me encantaba.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario